Walter Block nos explica el significado del libertarismo

Autores: David Chávez Salazar y Walter Block

Ésta es la traducción del artículo “Some unsuspected applications of the basic principles of libertarianism” (MEST Journal, Vol. 6 No. 1), un diálogo entre el profesor Walter Block y David Chávez Salazar, editor de este sitio.


La obra del economista Walter Block es una pieza clave del pensamiento libertario moderno. En lo personal, gracias a su influencia y a la de otros célebres pensadores como Murray Rothbard, Lew Rockwell, Hans Hermann Hoppe y Thomas Woods, abracé las ideas del anarcocapitalismo. Ésta es la entrevista que le realicé a una de las mentes más fascinantes de nuestra época.

David: Profesor Block, muchas gracias por aceptar esta entrevista. Es un honor poder conversar con usted.

Usted es uno de los teóricos libertarios más importantes de la actualidad y un referente para todos aquellos que nos identificamos como anarcocapitalistas. Además de ello, usted es uno de los máximos exponentes de la Escuela Austriaca de Economía. Me gustaría que nos contara un poco sobre sus comienzos, ¿cómo se convirtió en uno de los defensores más importantes de las ideas de la Libertad? ¿Alguna vez militó en el “lado oscuro de la Fuerza” (estatismo)? Y si es así, ¿cómo alcanzó la luz?

 Block: David, gracias por tus muy, muy amables palabras. Nací en 1941, en el seno de una familia judía de Brooklyn, Nueva York. Prácticamente todas las personas con las que tenía contacto pertenecían a alguna denominación de izquierda. Algunos eran acérrimos militantes del Partido Comunista; otros eran simplemente “compañeros de viaje”. Por ósmosis, comencé siendo un liberal pinko – aquella persona que no es completamente comunista, pero está cerca –, casi como Bernie Sanders (otro judío de Brooklyn, él y yo estábamos en el equipo de atletismo de la secundaria Madison, y competíamos en eventos similares: media milla y más).

David: usted estuvo relacionado con el movimiento objetivista de Ayn Rand. En su opinión, ¿cuáles son las dos cosas que valora más de este sistema de pensamiento? Y ¿cuáles son las dos que definitivamente rechaza?

Block: Sí, en efecto estuve muy “relacionado”. La señora Rand fue a Brooklyn College, cuando yo era estudiante de último año, y yo asistí a su conferencia para abuchearla y silbarle, ya que ella favorecía la libre empresa, y “todos” sabíamos que eso era fascismo económico, el responsable de la explotación masiva y la pobreza. Para acortar la historia, ella y su entonces segundo al mando, Nathaniel Branden, me iniciaron en mi largo camino de conversión al libertarismo. Lo hicieron recomendándome dos libros: La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, y Economía en una lección, de Henry Hazlitt. A lo largo de mi carrera docente, he utilizado estos dos libros como lectura obligatoria para mis clases de introducción a la microeconomía. Este camino mío hacia el libertarismo prácticamente terminó cuando conocí a mi amigo y mentor, Murray Rothbard, quien me convirtió al anarcocapitalismo.

David: ahora hablemos un poco más sobre su brillante carrera académica. Para el conocimiento de nuestros lectores, el Profesor Block tiene más de 500 publicaciones revisadas por pares, así como docenas de libros. Fue economista senior en el Instituto Fraser y es asociado principal del Instituto Ludwig von Mises. De hecho, tuve el honor de ser su alumno en Mises University 2017. También ha enseñado en prestigiosas universidades de los Estados Unidos, y es aquí donde quiero resaltar un hecho que me llama mucho la atención y es que algunas de esas universidades son públicas, tales como el Baruch College, la Universidad Rutgers, la Universidad Estatal de Stony Brook, y la Universidad de Arkansas Central. Así que, alguien podría preguntarse: ¿cómo puede un anarcocapitalista trabajar en una institución estatal? Por supuesto que usted no es el único, tanto su maestro Murray Rothbard como su colega Hans Hermann Hoppe han enseñado en la Universidad de Nevada Las Vegas, por citar algunos ejemplos. Confieso que, en lo personal, si se me presentase la oportunidad de enseñar en una universidad pública, consideraría la oferta. ¿Cómo resolver ese aparente dilema moral?

Block: gracias de nuevo por tus cumplidos. Creo que la solución para ese “aparente dilema moral” puede encontrarse en las palabras de Murray Rothbard, quien acertadamente dijo que:

“El libertario ve al Estado como una pandilla gigante de delincuentes organizados, que viven del robo llamado ‘tributación’ y que usa las ganancias para matar, esclavizar y, en general, cometer atropellos contra la gente. Por lo tanto, cualquier propiedad en manos del Estado está en manos de ladrones, y debe ser liberada lo más rápido posible. Cualquier persona o grupo que libere tal propiedad, que la confisque o se la arrebate al Estado, está realizando un acto virtuoso y está prestando un buen servicio a la causa de la libertad” (Fuente: Confiscation and the Homestead Principle (1969))

Si esto es literalmente cierto, y lo es, lo es, entonces “tomar” dinero del gobierno es un acto virtuoso, así como defenderse de una agresión no debería ser ilícito. Pero no es que sólo somos yo, Hoppe y Rothbard los “culpables” de hacerlo. Casi todo el mundo en la sociedad es “inmoral” en este terreno, ya que todos utilizamos carreteras gubernamentales, comemos alimentos subsidiados por el Estado, utilizamos parques nacionales y de la ciudad, usamos el dinero fiat producido por el Estado, enviamos cartas a través de su monopólica oficina de correos, vivimos en casas regidas por regulaciones de zonificación y construcción, recurrimos a los médicos que exige la ley para aprobar sus requisitos de licencia, etc., etc. Los únicos que no se enfrentan a este supuesto “dilema” son aquellos ermitaños que viven aislados en el bosque; o aquellos que se suicidan. Pero el libertarismo no es un pacto suicida. Entonces, sacarle dinero al gobierno es una virtud positiva, no es algo por lo que haya que disculparse. Pero esto solo aplica a los libertarios y a otra gente inocente, no a los estatistas. Para ellos, tomar dinero del gobierno es similar a las transferencias que se hacen de un bolsillo a otro.

David: ya que estamos hablando de temas espinosos, hablemos un poco de política. En las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, usted lanzó un grupo llamado “Libertarios por Trump”. ¿Qué fue exactamente? ¿Buscaba que Donald Trump simplemente obtuviera la nominación republicana? O, ¿fue un apoyo que se extendió también a las elecciones generales?

Block: sí, yo estaba entre los que comenzaron no solo “Libertarios por Trump” sino también “Académicos por Trump”. No lo hice para la nominación republicana (mi favorito, entonces, era Rand Paul) sino solo para la elección general. ¿Por qué? Y, ¿cómo reconciliar este hecho con mi apoyo incondicional de décadas al Partido Libertario, que también tuvo un candidato en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, Gary Johnson?

Un economista una vez preguntó, “¿Cómo está su esposa?” Vino la respuesta, “¿comparada con qué?” De la misma manera, prefería mucho más a Donald que a Hillary. Esta última parecía querer iniciar una guerra con Rusia, de todos los lugares – expresión utilizada para indicar que determinado lugar es el menos probable para emprender alguna acción dadas las circunstancias del momento –.  El primero dijo que podía llevarse bien con Putin y, además, afirmó que la intervención de Estados Unidos en Irak, Libia, Afganistán, etc., no era prudente y que no ocurriría bajo su guardia. (Debo decir que estoy muy decepcionado con la política exterior de Trump, pero sigo pensando que la de la señora Clinton hubiese sido peor). En cuanto al Partido Libertario, mi consejo para los votantes libertarios era apoyar a Gary Johnson en todos los estados que sean claramente rojos o azules – que por lo general votan republicano (rojo) o demócrata (azul) –, pero en los púrpura – que se inclinan por un partido u otro en las distintas contiendas electorales –, apoyar a Trump. De esta forma podríamos tener nuestro pastel y comérnoslo también – es decir, hacer dos cosas que parecen incompatibles entre sí –: conseguir apoyo nacional para el Partido Libertario, y mantener a la “torcida Hillary” fuera de la Casa Blanca. En cuanto al segundo grupo, Académicos por Trump, los partidarios de Hillary afirmaban que solo los campesinos sureños, los ignorantes, los “deplorables”, los habitantes del fly-over country – término que se usa para designar de manera despectiva a las regiones interiores de Estados Unidos, entre las grandes aglomeraciones urbanas de las costas este y oeste del país –, eran los únicos que favorecerían a su oponente. Yo quise demostrar que los académicos (gente con doctorado, títulos médicos, abogados, etc.) también estarían dispuestos a apoyarlo. En esa ocasión, reunimos aproximadamente 4000 apoyos para “Libertarios por Trump” y cerca de 150 para “Académicos por Trump”.

David: bueno, si yo fuera estadounidense también habría votado por Trump. Pasando a otro tema, esta entrevista está dirigida al mundo hispano (España e Iberoamérica, con la excepción de Brasil), así que me gustaría preguntarle por un tema que es muy cercano a todos los hispanos: Venezuela. ¿Cuál es su lectura de la situación que se vive allí? Y, en su opinión, ¿qué medidas podrían contribuir a superar la crisis?

Block: respuesta corta: el socialismo es lo que ha arruinado la economía venezolana, y el capitalismo es la única cura. Respuesta larga: el socialismo es lo que ha arruinado la economía venezolana, y el capitalismo es la única cura. Ok, ok, déjame añadir un poco más. Necesitamos capitalismo del tipo laissez-faire, no capitalismo de amigos, en el que las grandes empresas impiden la competencia con el fin de emplumar sus propios nidos – es decir, hacerse ricos a través de medios injustos o deshonestos –. Y, esto incluye el respeto por los derechos de propiedad privada basados en el principio de apropiación original (homesteading), y las transferencias lícitas de títulos, tales como el intercambio comercial, los regalos, los juegos de azar.

David: hablemos un poco sobre su visión del libertarismo. Dentro de esta filosofía ha emergido un grupo cuyo pensamiento social es muy parecido al de la izquierda moderna, lo que en Estados Unidos llaman “liberales”, o lo que en España e Hispanoamérica llamamos “progres”. Estos “libertarios” están a favor de las leyes antidiscriminación y fomentan una visión equivocada de la tolerancia, según la cual debemos darle nuestra aprobación a todos los comportamientos que se nos crucen en el camino, incluso si nos parecen inmorales o desagradables. Es por eso que la opinión pública a menudo cree que libertarismo es sinónimo de libertinaje. Paradójicamente, esos “libertarios” no pueden aceptar que haya libertarios que profesamos los principios de la moral burguesa, o libertarios que nos oponemos a cosas como el multiculturalismo y la ideología de género. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Block: creo que se debe establecer una clara distinción entre libertarismo y libertinaje. Se deletrean casi de la misma manera y, de hecho, no están a 180 grados uno del otro. Una razón adicional para esforzarnos por distinguirlos claramente. El libertinaje dice que es bueno, virtuoso, admirable, participar en desviaciones sexuales y otro tipo de prácticas, como beber, drogarse, prácticas sexuales inusuales, sadomasoquismo, etc. El libertarismo sostiene que, solo, si esas prácticas se realizan entre adultos y bajo mutuo consentimiento, deberían ser legales. La filosofía no ofrece ninguna evaluación de las mismas. Eso es en pocas palabras, “thin” libertarianism – libertarismo “fino” –. Está limitado por el Principio de No Agresión (PNA), y los derechos de propiedad privada basados en la apropiación original (homesteading). En agudo contraste, los “thick libertarians” de izquierda – libertarios en un sentido vulgar, lo contrario a los libertarios finos – afirman que esas prácticas, además de muchas otras, tales como la tolerancia hacia todas las prácticas no invasivas, el favorecimiento de los matrimonios mixtos, o el apoyo a la comunidad LGBT, son parte integrante del libertarismo. En eso están total y completamente equivocados. Uno puede ser un libertario en regla al mismo tiempo que odia a todos esos grupos y actividades. Lo único que se exige es que no se inicie ningún tipo de violencia en contra de ellos. Los colaboradores del blog “libertario” Bleading Heart están entre ese grupo de gente. En efecto, están tratando de secuestrar el libertarismo para ponerlo en función de sus propios fines personales. Considero que es una acción malévola. Da la casualidad de que a mí me gusta el ajedrez, la música barroca y la natación. Supongamos que tuviera que definir el libertarismo de manera que incluyera esos gustos míos. Entonces diría que, si tú no estás de acuerdo con esas preferencias mías, tú no eres, realmente, un libertario. Si hiciera esto, debería ser condenado rotundamente por tergiversar el libertarismo. Estaría inmerso en un comportamiento casi fraudulento. Eso es lo que esos thick libertarians están haciendo. Sus puntos de vista deben ser rechazados tajantemente por todos los partidarios de nuestra querida filosofía.

David: ahora hablemos un poco sobre sus planteamientos teóricos, todos ellos muy profundos e interesantes. Usted tiene un libro titulado Defendiendo lo indefendible, el solo título es verdaderamente provocador y lo recomiendo a nuestros lectores, pueden encontrar una versión en español de Unión Editorial. Básicamente, usted defiende allí, desde una perspectiva teórica, una serie de actividades económicas que al hombre común podrían parecerle escandalosas o controversiales, pero que están ubicadas dentro de los límites del Principio de No Agresión, tales como la prostitución, el uso de drogas, el chantaje y la no contribución a la caridad, solo por mencionar algunas. Entre todos esos temas, me gustaría preguntarle por uno que también se menciona allí: el trabajo infantil, el cual es un fenómeno muy común en algunos países del Tercer Mundo. ¿Cuál es su visión sobre el tema?

Block: efectivamente, tengo un capítulo en Defendiendo I (ya he publicado Defendiendo II, y ahora estoy trabajando en Defendiendo III, ambos con un elenco de personajes totalmente nuevo) sobre el empleador de trabajo infantil. Así que no creo que el trabajo infantil sea per se una violación de derechos. Gran parte de ello depende del contexto, la riqueza de la sociedad, la cultura, las prácticas comunes, etc. Creo que es un crimen y una vergüenza que el gobierno exija la escolaridad hasta los 16 años, en los Estados Unidos. Muchos niños, incluso mucho más jóvenes que eso, sienten que dicha educación obligatoria es similar a una sentencia de prisión, por el “crimen” de ser joven. Ellos estarían mucho mejor en la fuerza laboral, y, si no existieran leyes de salario mínimo, tendrían la posibilidad de obtener un empleo remunerado del cual podrían aprender en el propio puesto de trabajo. Por otra parte, hasta el día de hoy en un país desarrollado forzar a un niño de 3 años a trabajar en una mina, o en una fábrica, se denominaría apropiadamente abuso infantil, un crimen bajo el Derecho libertario. Sin embargo, en un país muy pobre, donde la única manera de mantener con vida a ese niño fuese empleándolo, entonces sería legítimo. ¿Por qué tuvimos trabajo infantil en el pasado, hasta los primeros días de la revolución industrial? Era porque éramos muy pobres en ese entonces, y el trabajo de los niños era necesario para mantenerlos con vida. Ya no sufrimos de tales condiciones de miseria, no porque la legislación las haya prohibido, sino por una mayor riqueza, causada a su vez, por la libertad económica.

David: uno de los grandes debates dentro del libertarismo gira en torno al aborto. Parece que usted ha logrado superar la clásica división entre los “provida” y los “proelección”. ¿Podría decirnos cómo lo hizo? ¿Cuál es su planteamiento?

Block: si tuviese que resumir todo mi trabajo sobre libertarismo, sería que apliqué sus conceptos básicos, el Principio de No Agresión, los derechos de propiedad, no solo rigurosamente, ni siquiera completamente, ni consistentemente, sino rabiosa y maniáticamente. Soy un extremista en ese asunto. Voy donde quiera que me lleven esos principios básicos, sin parcialidades. Esto incluye mis series de Defendiendo, y también el aborto. Aquí va mi pregunta, ¿quién es el dueño del útero, que es la “propiedad” en cuestión? Mi respuesta: el primer poseedor del mismo, es decir, la mujer. Entonces, pregunto, ¿cuál es el estatus del feto no deseado? Mi respuesta, el de intruso. Esto es indudablemente cierto en el caso de la violación; lo es menos cuando el embarazo es el resultado de relaciones sexuales voluntarias. Mis tantas publicaciones sobre este tema, uno de estos días publicaré un libro sobre este tema, justifican esta posición. ¿Qué tiene que decir el libertarismo sobre la expulsión o el desalojo de intrusos inocentes, como lo son los infantes nonatos, sin importar la fuente de su creación? Que deben ser removidos de la manera más amable posible. Como resultado, he creado la posición del evictionism – del inglés eviction: desalojo –, que ahora procedo a explicar: la madre puede remover al feto, un ser humano desde la etapa de fertilización del óvulo, en el momento que ella desee hacerlo, y por la razón que sea o por ninguna en lo absoluto, pero ella no puede matar a esa joven persona. En el último trimestre, con la tecnología médica actual, el feto será viable; pero no en los primeros seis meses. Sin embargo, la tecnología médica mejorará los tiempos. La posición provida sostiene que la madre no puede matar a su joven hijo, ni removerlo de sus “instalaciones”. La filosofía proelección opina que ella puede hacer ambas cosas. Mi idea del evictionism es por lo tanto un arreglo entre las dos, permitiendo lo último (removerlo), pero no lo primero (matarlo). En mi opinión, ésta es la única solución correcta de índole libertaria para este desafío. Y sí que es un desafío. Ron Paul es un provida incondicional, mientras que Murray Rothbard, apoyó vigorosamente la postura proelección. Difícilmente puede haber dos libertarios con más credenciales que estos dos. Sin embargo, estaban a 180 grados de distancia en este asunto. Por fortuna, creo que el evictionism apunta en la dirección libertaria apropiada.

David: otro tema que es muy llamativo dentro de su teoría es el de la “esclavitud voluntaria”, una expresión que puede sonar contradictoria. ¿Cómo la entiende?

Block: en mi opinión, nuestros derechos son alienables, no inalienables. Si lo último es cierto, entonces no podemos venderlos o regalarlos. Pero, en la medida en que no lo hagamos, nuestra propiedad se ve atenuada. Si yo “poseo” un bolígrafo, pero no puedo venderlo o regalarlo, entonces mi “propiedad” está indebidamente truncada. Pero lo mismo ocurre con mi libertad. Si no puedo venderla o donarla, entonces no soy verdaderamente libre. (¿ves lo que quiero decir sobre seguir rigurosamente los principios libertarios básicos a donde quiera que conduzcan?) Mi hijo, por ejemplo, tiene una enfermedad horrible. Costará $ 5 millones curarlo. No tengo esa cantidad de dinero. Pero tú, David, eres un hombre rico, que siempre ha querido que yo sea su esclavo. Entonces, me vendo como tu esclavo. Me beneficio, dado que valoro la vida de mi hijo más que mi libertad; y tú valoras mi servidumbre mucho más que esa miserable cantidad de dinero. Ambos ganamos, en el sentido ex ante, como ocurre en todas las interacciones comerciales voluntarias. ¿Debería declararse inválido este contrato entre nosotros, David? Si es así, mi hijo muere. Y, los principios libertarios son violados.

David: otro tema del que ha escrito mucho es el medio ambiente. De hecho, usted es uno de los grandes referentes del “ecologismo de mercado”. Hace un par de años, escribió un libro junto al ingeniero Peter L. Nelson titulado Water Capitalism: The Case for Privatizing Oceans, Rivers, Lakes, and Aquifers. Intenté hacer un resumen en español, para que la gente se anime a leer el libro. Allí, usted propone la privatización de absolutamente todos los cuerpos de agua. ¿Podría hablarnos un poco al respecto? En particular, ¿cómo podrían privatizarse los ríos, teniendo en cuenta que cambian de curso?, O ¿el agua subterránea? Un tema que en el libro se trata de manera muy técnica.

Block: una vez más tenemos un ejemplo de mí siguiendo los principios básicos, esta vez los derechos de propiedad privada, donde sea que nos conduzcan. Tengo una serie de tres partes sobre este tema general. Primero, mi libro sobre la privatización de carreteras, calles, autopistas, todas las vías vehiculares. Esto no es más que una aplicación de los derechos de propiedad; además, salvará miles de vidas, debido a la competencia entre los propietarios de carreteras privadas. Segundo, está el libro al que tú te refieres, que en efecto implica “la privatización de absolutamente todos los cuerpos de agua”. En principio, no hay diferencia entre la tierra y el agua. El agua es como tierra de movimiento rápido (deslizamientos); la tierra es como agua de movimiento lento (hielo). Si la privatización está justificada en un caso, lo está en ambos. ¿Cuáles son los beneficios? Se elimina la tragedia de los comunes. A raíz de Katrina, unas 1900 personas murieron en Louisiana. Una tragedia. ¿La causa? Los diques que contenían el río Mississippi fallaron. ¿Quién los construyó? El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos. ¿Todavía están en el negocio? Sí. Si algo así sucediera en el sector privado, los responsables de la calamidad habrían desaparecido. Esa es una de las razones importantes por las que tenemos una economía razonablemente buena. Si privatizáramos este río y, en efecto, todos los cuerpos de agua, pondríamos este aspecto de nuestra economía sobre la misma base razonable. La tercera entrega de esta serie, también en coautoría con Peter Nelson, es Space Capitalism (Capitalismo Espacial). Sostenemos que los mismos principios deberían aplicarse a la Luna, a Marte, a todos los otros cuerpos celestes, y a los viajes especiales que emprendamos desde la Tierra. La propiedad privada es más justa y más eficiente que la no-propiedad o que la propiedad gubernamental. Punto. Mi lema en esto es: si se mueve, privatízalo; si no se mueve, privatízalo; dado que todo se mueve o no se mueve, privatízalo todo.

David: gracias por exponer parte de tu teoría, Profesor Block. Para finalizar, un par de preguntas más sencillas. La primera es: ¿con qué pensadores libertarios de España e Iberoamérica se identifica más?

Block: me identifico fuertemente con los siguientes: Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Martín de Azpilcueta, Tomás de Mercado y Francisco Suárez, Luis de Molina, Diego de Covarrubias y Leyva, Diego del Castillo de Villasante, Domingo Ibáñez y muchos otros de la Escuela de Salamanca del siglo XVI. En la actualidad, estoy en deuda con Jesús Huerta de Soto Ballester y sus colegas de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid, como Philipp Bagus y Miguel Ángel Alonso. También existe, en España, el instituto Juan de Mariana, de Madrid.

En Brasil está el Instituto de Estudos Empresariais en Porto Alegre. En Sao Paulo se encuentra Helio Beltrao del Instituto Mises Brasil. Guillermo M. Yeatts es un líder en el movimiento austro-libertario argentino. Hay un Instituto Mises en Cuba, cuyos líderes han sido arrestados recientemente por apoyar la libre empresa en ese país. Tal coraje es extraordinario.

También está el peruano Hernando De Soto, que escribió El otro sendero y quién podría olvidar a la muy importante Universidad Francisco Marroquín en Guatemala. Este es uno de los manantiales del pensamiento de libre mercado en América Central. Hay Institutos Mises en los siguientes países hispanos: Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Cuba y España. En lo que a mí respecta, ninguna nación puede ser tan mala como para no presumir de tener un Instituto Mises.

David: finalmente, ¿qué consejo le daría a todos los que intentamos difundir las ideas libertarias en el mundo hispano? Aquí nos enfrentamos a un terreno hostil, caracterizado por la existencia de gigantescos Estados del Bienestar y, en algunos casos, de regímenes totalitarios, como es el caso de Venezuela, del cual hemos hablado aquí, pero también de Cuba, Nicaragua y Bolivia.

Block: las dos personas responsables de convertir a la mayor cantidad de gente al libertarismo son Ayn Rand y Ron Paul. Estos dos tenían personalidades y técnicas casi opuestas para publicitar nuestra filosofía. El Dr. Paul es y siempre fue un “pastelito”. En su trato personal siempre fue amable y gentil. Cualquiera que hubiese caracterizado de esa manera a la señora Rand habría sido objeto del borde áspero de su lengua, en poco tiempo – es decir, que habría recibido una fuerte reprimenda por parte de la señora Rand –. ¿Qué es lo que deduzco de esto? Que no existe una manera que pueda describirse como la mejor cuando se trata de “difundir las ideas libertarias en el mundo hispano” o en cualquier otro mundo para el caso. Así que ¿cuál es mi consejo? Diviértanse. ¡Promover la libertad debería ser DIVERTIDO! Participen en esta actividad de la manera que mejor se adapte a su propia personalidad, a su propio estilo.

David: Profesor, fue un verdadero placer. Muchísimas gracias por su tiempo.

Walter: David, me honra que me hayas entrevistado. Espera, espera. Me siento obligado a responder a una pregunta que no me has hecho. La pregunta es, ¿cuál es mi chiste sobre el español? Aquí está. Para obtener el doctorado en la Universidad de Columbia, era necesario que el estudiante dominara dos idiomas extranjeros, y yo soy y siempre he sido terrible para esta habilidad. Afortunadamente, mientras estaba a mitad de mis estudios, cambiaron las reglas y permitieron sustituir uno de esos idiomas por matemáticas. Pasé el examen, y necesitaba solo un idioma más. Por suerte, había estudiado español durante cuatro años en la secundaria, y tres años en la universidad. Desafortunadamente, aún no sabía nada de ese idioma. Afortunadamente, el examen permitía a los candidatos llevar consigo un diccionario de español-inglés, y tomarse todo el tiempo que quisieran. El examen requería traducción del español al inglés, y, milagro de todos los milagros, pasé. Tomé el examen junto a dos estudiantes de México (graduate students), quienes reprobaron. Ninguno de los dos pudo construir bien una sola oración en inglés para salvarse. Entonces, solía bromear con los dos sobre cuán bueno era mi español comparado con el de ellos. Cuando les digo a mis estudiantes que voy a contar mi chiste sobre el español, puede ver cierta cautela en los rostros de los alumnos hispanos sobre si este chiste será a costa de ellos. Por supuesto, como puedes ver, esto ni siquiera es remotamente cierto. El “chiste” en cambio, es sobre la superficialidad del examen, el cual permitía que incluso un ignorante en lenguas extranjeras como yo pudiese pasar. Este requisito proviene de la época medieval, no tiene en cuenta la especialización y división del trabajo, ni el hecho de que en la actualidad hay excelentes traductores para casi todos los idiomas.

David: sí, recuerdo ese chiste, nos lo contó en Mises U. Hay una gran enseñanza detrás de él. Muchas gracias por todo, profesor Block

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